Meditación Mindfulness ¿para niños?

Si te preguntas ¿pueden meditar mis hijos?, la respuesta es: No lo dudes.

De hecho, los niños nacen con una gran capacidad de estar en el aquí y ahora sin hacer grandes esfuerzos. Mindfulness es esa cualidad que todos tenemos a pesar de que la hayamos perdido con el paso del tiempo, por eso es importante aprovechar ese gran potencial de la primera infancia de vivir en el presente y desarrollarlo.

Pero además, una parte fundamental de la atención plena es que ayuda a cultivar un corazón lleno de confianza.

Los niños necesitan herramientas para crecer y evolucionar en su vida diaria ya que una posible falta de habilidades y recursos para afrontar con eficacia obstáculos y estres que se les presentan en la familia, en la escuela o con sus iguales, puede tener graves repercusiones en su salud mental y física.

La práctica de mindfulness contrarresta el estrés diario y les ayuda a vivir las experiencias de un modo más atento y consciente, les permite asimilar la nueva información de manera más serena y relajada porque aprenden mejor y evitan el riesgo de exceso de información, y aporta elementos para el desarrollo personal, social y la promoción de su bienestar global.

En resumen, meditar proporciona inestimables beneficios neurobiológicos, físicos y psicológicos en los niños, entre los que destacamos:

– Desarrollan su percepción.
– Mejoran en la gestión de la adversidad, el dolor y las vivencias, abriendo su conciencia en general.
– Aprenden a no juzgar y a aceptarse a mismos y a su entorno.
– Les ayuda a contactar con la trascendencia y el misterio de la vida con naturalidad.

«Los niños no tienen ni pasado ni futuro, […],

disfrutan el presente.»

Jean de la Bruyère, Les caractères

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